Una planta tarda tiempo en secarse...
No hay lágrimas en mi rostro. Tal vez llevo seca el alma.
No huyo de la tristeza, huyo del vacío.
Y es que no entiendo cómo las penas y frustraciones te pueden hacer sentir vivo. Si tan solo te hacen un ser sufriente. Aprendes, sí; pero ya en el silencio, ¿de qué sirven tantas lecciones?
Quiero una razón para seguir, una razón para ponerme de pie. Alguien a quien hacer feliz, alguien a quien la vida no me obligue a complacer, alguien con quien pintar un bello lienzo primaveral. Alguien con quien destruir la dureza de los objetos que prepotentes nos imponen sus leyes. Alguien con quien perder el tiempo, con quien mirar irresponsables las luces del cielo pasar... Absortos en la calidez de la compañía.
No quiero estar solo.
Debería ser suficiente luchar por mi. Para estar mejor. Para avanzar. ¿Será que me amo tan poco?
Siempre me enamoro. Siempre quiero enamorarme. Y es que puede que no sepa hacerlo, puedo que no sepa amar.
Puede que el problema sea yo, aunque el alma me defienda acongojada y me suplique libertad. A veces no confío en ella.
No soy malo. Tal vez ella tampoco lo es. Solo quisiera saber qué ve, que yo no logro ver. Qué quiere, que yo no logro querer.
Conozco una respuesta... Por el momento me aferro a ella. Aún no conozco nada mejor. Será que en la naturaleza las almas viven mejor.
No huyo de la tristeza, huyo del vacío.
Y es que no entiendo cómo las penas y frustraciones te pueden hacer sentir vivo. Si tan solo te hacen un ser sufriente. Aprendes, sí; pero ya en el silencio, ¿de qué sirven tantas lecciones?
Quiero una razón para seguir, una razón para ponerme de pie. Alguien a quien hacer feliz, alguien a quien la vida no me obligue a complacer, alguien con quien pintar un bello lienzo primaveral. Alguien con quien destruir la dureza de los objetos que prepotentes nos imponen sus leyes. Alguien con quien perder el tiempo, con quien mirar irresponsables las luces del cielo pasar... Absortos en la calidez de la compañía.
No quiero estar solo.
Debería ser suficiente luchar por mi. Para estar mejor. Para avanzar. ¿Será que me amo tan poco?
Siempre me enamoro. Siempre quiero enamorarme. Y es que puede que no sepa hacerlo, puedo que no sepa amar.
Puede que el problema sea yo, aunque el alma me defienda acongojada y me suplique libertad. A veces no confío en ella.
No soy malo. Tal vez ella tampoco lo es. Solo quisiera saber qué ve, que yo no logro ver. Qué quiere, que yo no logro querer.
Conozco una respuesta... Por el momento me aferro a ella. Aún no conozco nada mejor. Será que en la naturaleza las almas viven mejor.
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